31 mayo 2013

Vigilia Patriotica

Actuando en la explanada de la casa de gobierno de Entre Ríos

Desde hace unos años la Comisión Permanente de Homenaje a Linares Cardozo hace la Vigilia de la Patria, en la cual artistas entrerrianos le rinden homenaje a la Patria 

05 mayo 2013

Repercuciones de la actuación Ballet El Lazo en el Sala Hugo Del Carril



Maxima Online
PRESENTACION

Ballet Folklórico Argentino “EL LAZO” se presenta en Buenos Aires

El Lazo se presentara este jueves 22 de noviembre a las 20 y 30 hs en la Sala Hugo del Carril – Teatro de la U.O.C.R.A presentando el espectáculo denominado “Entre Ríos Baila”.

La invitación llegó de la mano de José Ángel Tofolón secretario general de la UOCRA seccional Gualeguaychú para que el ballet participe en dicha sala representando a Entre Ríos , presentando un “espectáculo propio y bien entrerriano”.
La producción artística contará con tres cuadros y dramatizaciones bailables donde los ritmos entrerrianos tendrán un papel preponderante. Cabe destacar que en esta oportunidad el Ballet Infantil “El Lacito” estará presente en el escenario junto a Ballet El Lazo.

Gualeguaychú a Diario
Culturales Culturales ‘El Lazo’ representará a Entre Ríos en Buenos Aires

‘El Lazo’ representará a Entre Ríos en Buenos Aires
Fue invitado a desplegar su baile en UOCRA CULTURA. El Ballet Folklórico ‘El Lazo’ presentará hoy, a las 20.30, en la Sala Hugo del Carril – Teatro UOCRA de Buenos Aires, su espectáculo denominado “Entre Ríos Baila”. El evento se realiza en el marco del mes de la Tradición Argentina y el año de homenaje a Manuel Belgrano.
“La invitación nos llegó de la mano de José Ángel Tofolón, secretario general de la Seccional Gualeguaychú de la UOCRA, para que estemos presentes en la sala representando a nuestra provincia con un espectáculo propio y bien entrerriano”, manifestó el director del Ballet ‘El Lazo’, Mariano Wright.
Y precisó: “El espectáculo denominado ‘Entre Ríos Baila’, cuenta con tres cuadros y dramatizaciones bailables donde los ritmos entrerrianos tienen un papel preponderante”.
Cabe destacar que el Ballet Infantil ‘El Lacito’, desplegará su talento en el escenario junto al grupo de mayores.


ELONCE.COM
Espectáculos


19/11/2012‘El Lacito’ también subirá al escenario

Un destacado ballet folclórico de Gualeguaychú, representará a Entre Ríos en Buenos Aires


15:06 Hs | El ballet folklórico ‘El Lazo’ de Gualeguaychú, presentará este jueves, a las 20.30, en la Sala Hugo del Carril – Teatro UOCRA de Buenos Aires, su espectáculo “Entre Ríos
El evento se realizará en el marco del mes de la Tradición Argentina y el año de homenaje a Manuel Belgrano.
“La invitación nos llegó de la mano de José Ángel Tofolón, secretario general de la seccional Gualeguaychú de la UOCRA, para que estemos presentes en la sala representando a nuestra provincia con un espectáculo propio y bien entrerriano”, manifestó el director del ballet Mariano Wright.
“El espectáculo denominado Entre Ríos Baila, cuenta con tres cuadros y dramatizaciones bailables, donde los ritmos entrerrianos tienen un papel preponderante”, explicó el bailarín.
En el evento, el ballet infantil ‘El Lacito’ desplegará su talento en el escenario junto al grupo de mayores. Fuente: Gualeguaychuadiario


Diario EL ARGENTINO
Ciudad
El Ballet “El Lazo” se presentará en Buenos Aires

18/11/12 |El Ballet Folclórico Argentino “El Lazo” se presentara este jueves a las 20:30 en la Sala Hugo del Carril –Teatro de la Uocra- presentando el espectáculo denominado “Entre Ríos Baila”.
El Ballet local se presentara en el denominado (por Uocra Cultura) como el año Homenaje al doctor Manuel Belgrano y en el mes de la Tradición.
La invitación a participar de este evento llegó de la mano de José Ángel Tofolón -secretario general de la Uocra, seccional Gualeguaychú- quien les solicitó que estén presentes en dicha sala representando a la provincia y presentando un “espectáculo propio y bien entrerriano”, aseguraron integrantes de El Lazo.
“Entre Ríos Baila” contara con tres cuadros y dramatizaciones bailables donde los ritmos entrerrianos tendrán un papel preponderante. Cabe destacar que en esta oportunidad el Ballet Infantil “El Lacito” formará parte del espectáculo.

23 marzo 2013

Distinguirán a Ballet El Lazo


Culturales Culturales
Ballet ‘El Lazo’ será distinguido por su trayectoria artística





Fue seleccionado por su defensa de lo entrerriano. El Ballet Folklórico Argentino ‘EL Lazo’, fue convocado para actuar en la VIII Fiesta Nacional del Chupín y el I Encuentro Amigos de Facebook, que se realizará el próximo fin de semana en Diamante. En la ocasión, los bailarines de Gualeguaychú serán reconocidos con el premio La Solapa.
“Hemos sido seleccionados por la familia Cuestas y El Rancho de los Cuestas para recibir el premio La Solapa”, comunicó orgulloso el director del BalleT ‘El Lazo’, Mariano Wright, y subrayó: “El reconocimiento obedece a nuestra labor en defensa de lo entrerriano y por el aporte en la difusión de nuestro patrimonio cultural”.
Los bailarines de Gualeguaychú recibirán la distinción durante la VIII Fiesta Nacional del Chupín y I Encuentro Amigos de Facebook que se realizará el sábado 30 y Domingo de Pascuas en Diamante.
Estas noches festivaleras presentarán sobre el escenario a Néstor Cuestas, Las Voces de Montiel, El Canoero, Franco Peletti, Pocho Gaitán, Hernán Rondan Grasso, Ernesto Gallego y Los Musiqueros Entrerrianos, entre otras figuras del folclore entrerriano.


www.gualeguaychuadiario.com
Distinguirán a Ballet El Lazo





Ballet Folklórico Argentino El Lazo y su Ballet Infantil actuarán en la VIIIº Fiesta Nacional del Chupín y el 1er Encuentro Amigos de Facebook, los días 30 y 31 de marzo en el Club Ferrocarril del Este de la ciudad de Diamante.
En las dos noches festivaleras se presentarán Néstor Cuestas, Las voces de Montiel, El canoero, Franco Peletti, Pocho Gaitán, Hernán Rondan Grasso, Ernesto gallego y Los musiqueros Entrerrianos, entre otros.
“Hemos sido seleccionado por la familia Cuestas y El Rancho de los Cuestas para recibir el premio La Solapa, dicho reconocimiento obedece a nuestra labor en defensa de lo entrerriano y por el aporte en la difusión de nuestro patrimonio cultural”, precisó Mariano Wright, director de dicho ballet.

://www.eldiaonline.com/distinguiran-a-ballet-el-lazo/


Arte&Cultura - Ballet Folklórico Argentino EL Lazo

Serán distinguidos por su trayectoria artística

Los Ballets Folklórico Argentino EL Lazo e Infantil El Lazo actuarán en la VIIIº Fiesta Nacional del Chupín y el 1º Encuentro Amigos de Facebook que se realizarán los días 30 y 31 de marzo, en el Club Ferrocarril del Este de la ciudad de Diamante.
En ambas veladas actuarán grandes figuras del folklore como Néstor Cuestas, Las voces de Montiel, El canoero, Franco Peletti, Pocho Gaitán, Hernán Rondan Grasso, Ernesto Gallego y Los musiqueros Entrerrianos, entre otros.
Cabe destacar que el Ballet local El Lazo ha sido seleccionado por la familia Cuestas y El Rancho de los Cuestas (organizadores de esta Fiesta) para recibir el premio La Solapa, un reconocimiento a la labor en defensa de la cultura entrerriana y al aporte en la difusión del patrimonio cultural.

www.diarioelargentino.com.ar

19 octubre 2012

26 DE OCTUBRE FESTEJAMOS EL DÍA DE LA CHAMARRITA ENTRERRIANA

Festejamos el día de la Chamarrita Entrerriana. 
El viernes 26 de octubre en el club Frigorífico a las 21:00 hs, con amigos artistas de nuestra provincia que se llegaran a acompañarnos, en esta oportunidad estarán Las Voces de Montiel (Diamante), Hernán Rondan Grasso (Paraná), Carmelo Villagra, y otros. La conducción a cargo de Silvia Rivollier, transmisión en vivo de Radio Mundo FM 89.3. Entradas anticipadas al TEL: 439585 – 435323.


El Lazo, estará presente en la ciudad de Gobernador Mansilla el 27 de octubre,  con motivo de celebrar la chamarrita entrerriana en el anfiteatro de dicha localidad y el 28 de octubre, en el anfiteatro Héctor Santángelo de la ciudad de Paraná, una vez mas, convocados por la Agrupación Confraternidad Entrerriana y la Comisión Permanente de Homenaje a LINARES CARDOZO, donde formaran parte junto a destacados cultores de nuestra canción entrerriana. Cabe aclarar que el 29 de Octubre, es el día de la chamarrita entrerriana (LEY Nº 9584) la cual por el articulo 2º, debe incluirse en el calendario escolar en conmemoración al nacimiento del Señor Linares Cardozo.

Actuaciones 2012


2012

6,7 y 8 de enero       32º Edición Cuando el Pago se Hace Canto - La Paz - Entre Ríos
20 y 21 de enero      Aniversario de Gobernador Mansilla – Entre Ríos
27 de enero              Entrerrianadas – Teatro Gualeguaychú
18 de febrero            Paranacito Vivo – Villa Paranacito – Entre Ríos
5 de marzo                Inauguración de la Escuelas de Jornada Completa – Polideportivo – Gualeguaychú - Entre Ríos
 21 de abril                Peña Familiar en la Escuela Nº 35 “Republica de Chile”
22 de abril                 Día de la Tradición Isleña – Villa Paranacito – Entre Ríos
1 de mayo                 Homenaje al Día del Trabajador – Predio Sindicato de Luz y Fuerza – Gualeguaychú
10 de junio                 Rubén Cuestas en Concierto – Teatro Municipal 1º de Mayo – Santa Fé
23 de junio                 Encuentro de Trabajadores del Sindicato de Luz y Fuerza – Gualeguaychú
7 de julio                    La Fiesta de Todos – Ciebas
8 de julio                    Cumpleaños de Wally Fabre – Paraná
14 de julio                  Peña del Negro – Diamante
10 de agosto             Historias de Familias – Gualeguaychú
14 de septiembre     Peña EL LAZO – Celebración del 36º Aniversario Ballet Folklórico Argentino EL LAZO
28 de septiembre     90º Aniversario Escuela Nº 35 República de Chile
7 de octubre              Peña EL LAZO – Celebración del 36º Aniversario Ballet Folklórico 
                                    Argentino EL LAZO
26 de octubre            Peña EL LAZO - Celebramos el día de la Chamarrita Entrerriana
27 de octubre            Celebración del Día de la Chamarrita Entrerriana - Gdor. Mansilla
28 de octubre            Homenaje y acto central del Día de la Chamarrita Entrerriana - Teatro 3 de Febrero - Paraná
10 de noviembre      Peña EL LAZO - Celebramos el día de la Tradición 

02 septiembre 2012

PEÑA EL LAZO

Ballet EL LAZO representa cuadros y dramatizaciones bailables litoraleños donde la chamarrita entrerriana y los ritmos entrerrianos son los principales protagonistas. En estos 36 años de actuaciones ininterrumpidas en diferentes ciudades del país y de países limítrofes han cosechado además del cariño y la admiración del público, el reconocimiento de los entendidos. Actuarán Carlitos Verón y su Grupo Crisol, Los Norteños, Arturo Boyero Ronconi, desde Nogoyá llegan el poeta Aldo Muñoz, Claudio Robaglio y Guillermo Codino, y muchos amigos más que hemos cosechado en estos 36 años. Conduce Silvia Rivollier.
Entradas anticipadas en venta al 439585 por la mañana y después de las 18 hs., en el Club Frigorífico lunes y jueves desde las 19hs. o por este medio.
Excelente servicio de cantina 
Este 14 de septiembre los esperamos a todos a las 21hs. en el Club Frigorífico.

23 agosto 2012

Un día como hoy.........


Félix Coluccio

Félix Coluccio: Investigador del folklore americano, es hijo de inmigrantes italianos residentes en Calabria, cuyos orígenes estaban en Florencia.
Sus padres llegaron a América (Buenos Aires) con la "gran inmigración", y se asentaron en el Barrio de La Boca, donde nació el 3 de agosto de 1911. Allí vivió parte de su primera infancia y luego en Lanús, provincia de Buenos Aires.
Fue maestro, profesor nacional de geografía y de educación física. Entró en el mundo del folklore junto a su amigo investigador Augusto Raúl Cortazar, a quien debe su formación, transferida a su vez a jóvenes a través de los cursos de capacitación para educadores en ejercicio que dictaba en el Instituto Félix Ferrando Bernasconi.
Asistió a numerosos congresos nacionales e internacionales de Folklore, como el de San Pablo, Brasil (1954); Buenos Aires (1960); Santa Tirso, Portugal (1963); Bucarest, Rumania (1974); Binacionales de Folklore Argentino-Chileno, realizados en Santiago, Chile, Buenos Aires y Salta (Argentina).
Fue Director del Fondo Nacional de las Artes en dos períodos y Subsecretario de Cultura de la Nación. Ha mantenido contactos con estudiosos del folklore de todo el mundo.
Reconoce que la vocación folklórica le fue inspirada por su madre, que desde niño le contaba cuentos y leyendas populares y tradicionales, así como lo entretenía con juegos infantiles que tienen difusión universal, todos ellos registrados por los grandes maestros del folklore en todo el mundo.
A lo largo de su extensa vida ha recibido numerosas distinciones: Konex de platino, Mayor Notable, Cámara de Diputados de la Nación, 1997; Trayectoria folklórica, Fondo Nacional de las Artes, 1998 y Personalidad Emérita de la Cultura Argentina en 1999.
Recientemente ha sido designado Académico Honoris Causa por la Academia Nacional del Tango. Fue postulado a candidato a premio nobel de literatura por la Argentina en el año 2004.
CURSÓ ESTUDIOS EN LA ESCUELA NORMAL MIXTA DE AVELLANEDA OBTENIENDO EL TÍTULO DE MAESTRO NORMAL. LUEGO INGRESÓ EN EL INSTITUTO SUPERIOR DEL PROFESORADO JOAQUÍN V GONZÁLEZ, DE DONDE EGRESÓ COMO PROFESOR NACIONAL DE GEOGRAFÍA. TAMBIÉN CURSÓ ESTUDIOS EN EL INSTITUTO SUPERIOR DE EDUCACIÓN FÍSICA ENRIQUE ROMERO BREST (DONDE LOGRÓ EL TÍTULO DE PROFESOR NACIONAL DE EDUCACIÓN FÍSICA) Y EN EL INSTITUTO SUPERIOR DE CONDUCCIÓN EDUCATIVA.
EJERCIÓ LA DOCENCIA COMO PROFESOR ADSCRIPTO A LA CÁTEDRA DE GEOGRAFÍA HUMANA DEL INSTITUTO SUPERIOR DEL PROFESORADO, PROFESOR FUNDADOR Y REGENTE DE ESTUDIOS DEL LICEO MILITAR GRAL. SAN MARTÍN, PROFESOR Y DIRECTOR DEL GABINETE DE INVESTIGACIONES FOLKLÓRICAS DEL INSTITUTO FÉLIX FERNANDO BERNASCONI.DICTÓ CURSOS RELACIONADOS CON EL FOLKLORE EN VARIAS CIUDADES DE ARGENTINA, EN UNIVERSIDADES: UNIV. DE BELGRANO, UNIV. DE CONCEPCIÓN (CHILE), EN EL ATENEO DE ESTUDIOS FOLKLÓRICOS DEL PARAGUAY Y TAMBIÉN EN ENTIDADES DE LA R. O. DEL URUGUAY.
FUE SOCIO DE DIVERSAS INSTITUCIONES: SOCIEDAD ARQUEOLÓGICA DE LA PAZ (BOLIVIA), DEL INSTITUTO HISTÓRICO GEOGRÁFICO DE ALAGOAS (BRASIL) Y MIEMBRO CORRESPONDIENTE DE OTRAS COMO LA DE ETNOGRAFÍA Y FOLKLORE (MADRID, ESPAÑA) Y DEL INSTITUTO HISTÓRICO GEOGRÁFICO DE BELO HORIZONTE (BRASIL).
RESEÑA CRONOLÓGICA DE ACTIVIDADES Y OBRAS.
AÑO
HECHO
1948
SE PUBLICAN: FOLKLORE Y NATIVISMO (CON GERARDO SCHIAFFINO), DICCIONARIO FOLKLÓRICO ARGENTINO (*) Y FOLKLORE DE LAS AMÉRICAS, PRIMERA ANTOLOGÍA
1951
ESCRIBE FOLKLORISTAS E INSTITUCIONES FOLKÓRICAS DEL MUNDO
1953
EL MISMO AÑO EN QUE EDITA ANTOLOGÍA IBÉRICA Y AMERICANA DEL FOLKLORE, TAMBIÉN RECIBE LA FAJA DE HONOR DE LA SADE, POR EL DICCIONARIO FOLKÓRICO ARGENTINO
1954
PUBLICA FIESTAS Y COSTUMBRES DE AMÉRICA (*), DICCIONARIO DEL FOLKLORE AMERICANO: CONTRIBUCIÓN Y RECIBE LA MEDALLA DE PLATA SILVIO ROMERO (SAN PABLO, BRASIL)
1960
APARECE BIOGRAFÍA DE EL SEIBO: FLOR NACIONAL ARGENTINA (CON ADOLFO DEMBO) Y SE LE OTORGA LA CONDECORACIÓN DEL GOBIERNO DEL BRASIL.
1962
DE ACUERDO CON UNA RESOLUCIÓN DEL CONGRESO INTERNACIONAL DE FOLKLORE DE 1960, ESCRIBE LA GUÍA DE FOLKLORISTAS (2 EJEMPLARES)
1963
SE IMPRIME EN MIMEÓGRAFO, LA ENSEÑANZA DEL FOLKLORE A TRAVÉS DE LOS PROGRAMAS DE ESTUDIO DE ALGUNOS PAÍSES
1965
EDITA FOLKLORE PARA LA ESCUELA (*) (CON AMALIA M COLUCCIO)
1966
PUBLICA ENCICLOPEDIA FOLKLÓRICA AMERICANA E IBÉRICA
1967
APARECE FOLKLORE DEL NOROESTE: PAISAJE Y PINTURA (CON TOMÁS DI TARANTO Y JORGE R COLUCCIO)
1972
ESCRIBE FIESTAS, CELEBRACIONES, RECORDACIONES, MERCADOS Y FERIAS POPULARES Y/O TRADICIONALES DE LA REPÚBLICA ARGENTINA (*)
1973
ES DESIGNADO DIRECTOR DEL FONDO NACIONAL DE LAS ARTES, CARGO QUE DESEMPEÑA HASTA 1975.
1974
SE LO NOMBRA SUBSECRETARIO DE CULTURA DE LA NACIÓN, PUESTO EN EL QUE PERMANECE HASTA 1975.
1975
RECIBE LA LLAVE DE LA CIUDAD DE SALTA, OTORGADA POR EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN
1976
EL PEN CLUB DE BUENOS AIRES LO PREMIA CON LA PLUMA DE PLATA
1979
APARECE EL DICCIONARIO DE VOCES Y EXPRESIONES ARGENTINAS (*)
1980
ES PROCLAMADO VECINO EMINENTE DE VILLA PUEYRREDÓN (CD DE BS. AS.) Y NOMBRADO COMENDADOR DE LA COMUNIDAD DE REGIO CALABRIA.
1981
EDITA CUENTOS FOLKLÓRICOS PARA NIÑOS (CON MARTA I COLUCCIO)
1982
ES ELEGIDO PRESIDENTE DE LA FUNDACIÓN LECEANA 1954
1983
SE PUBLICA EL DICCIONARIO DE CREENCIAS Y SUPERSTICIONES ARGENTINAS Y AMERICANAS (*) (CON MARTA I COLUCCIO)
1984
APARECE FAUNA DEL TERROR EN LATINOAMÉRICA (*) (CON MARTA I COLUCCIO)ES DESIGNADO DIRECTOR DEL FONDO NACIONAL DE LAS ARTES
1985
RECIBE EL PREMIO KONEX DE PLATINO Y EDITA CUENTOS FOLKLÓRICOS IBEROAMERICANOS (CON MARTA I COLUCCIO)
1986
ESCRIBE FOLKLORE INFANTIL (*) (CON MARTA I COLUCCIO) Y CULTOS Y CANONIZACIONES POPULARES DE ARGENTINA (*)
1987
SE PUBLICAN LA PRESENCIA DEL DIABLO EN LA TRADICIÓN ORAL DE IBEROAMÉRICA (*), CUENTOS DE PEDRO URDEMOLES (AMBOS CON MARTA I COLUCCIO) Y LOS POTROS DE LA LIBERTAD: CUENTOS DE RAÍZ FOLKLÓRICA.
1988
APARECE EL DICCIONARIO DE JUEGOS INFANTILES LATINOAMERICANOS (*) (CON MARTA I COLUCCIO)
1990
ES DISTINGUIDO CON EL ORDEN AL MÉRITO, DEL LICEO MILITAR GRAL SAN MARTÍN
1993
SE EDITAN CUENTOS, LEYENDAS Y TRADICIONES Y APROXIMACIÓN A LA RAÍZ FOLKLÓRICA EN LA NOVELÍSTICA LATINOAMERICANA
1997
RECIBE LAS SIGUIENTES DISTINCIONES: MAYOR NOTABLE DE LA CULTURA ARGENTINA (CÁM DIPUTADOS DE LA NACIÓN), LUNA DE PLATA DEL FONDO NACIONAL DE LAS ARTES (TRAYECTORIA EN FOLKLORE) Y SE LO NOMBRA SOCIO DE HONOR DEL GRUPO LITERARIO ENCUENTRO (SOC ESCRITORES DEL CHUBUT)
1998
SE LO DISTINGUE CON EL GRAN DIPLOMA DE HONOR (CONGRESO NACIONAL E INTERNACIONAL DE FOLKLORE) EN LIMA, (PERÚ). TAMBIÉN SE ASIGNA SU NOMBRE A UNA CALLE DE RÍO TERCERO
1999
CONTINÚAN LOS HOMENAJES: HUÉSPED DE HONOR DE LA UNIV NAC DEL CENTRO DE LA PBA ,CIUDADANO EMÉRITO DE LA CULTURA ARGENTINA (SECRET DE CULTURA DE LA NACIÓN)
2000
RECIBE LA CAMPANA DE PLATA, POR PARTE DE LA FUNDACIÓN HOMÓNIMA (EMBAJADA DE CUBA), SE LO NOMBRA MAESTRO DE ARTE Y CULTURA, (INSTITUTO NAC DE ANTROPOLOGÍA Y PENSAMIENTO LATINOAMERICANO) Y TAMBIÉN LO HOMENAJEA LA ACADEMIA ARGENTINA DE LETRAS.
2001
SE ASIGNA SU NOMBRE A LOS CENTROS CULTURALES DE RAMOS MEJÍA Y SAN ANTONIO DE ARECO (PROV DE BS. AS.), COMO TAMBIÉN A LA BIBLIOTECA DE UN ESTABLECIMIENTO EDUCATIVO DE TIERRA DEL FUEGO. RECIBE EL PREMIO INTERNACIONAL FERNANDO ORTIZ Y EL GRAN PREMIO DE HONOR DE LA SADEPUBLICA DEVOCIONES POPULARES ARGENTINAS Y AMERICANAS Y EL DICCIONARIO FOLKLÓRICO DE LA FLORA Y FAUNA DE AMÉRICA.LO HOMENAJEA LA CIUDAD DE BUENOS AIRES, COMO UNO DE SUS MAESTROS.
2002
RECIBE SU SEGUNDO KONEX DE PLATINO, LA PLUMA DE ORO (PEN INTERNACIONAL) Y LA MEDALLA DE ORO DEL COLEGIO DE ABOGADOS DE LA MATANZA
2003
SE TOMAN SUS DICCIONARIOS COMO REFERENCIA PARA EL DICCIONARIO DEL HABLA DE LOS ARGENTINOS, PUBLICADO POR LA ACADEMIA DE LETRAS
2004
LA FUNDACIÓN KONEX LO DISTINGUE CON EL DIPLOMA DE HONOR Y TAMBIÉN RECIBE LA VARA DE MANDO DE HATUN YACHOQ KAMAYOQ, MÁXIMA DISTINCIÓN DE LA SOC CIENTÍFICA ANDINA DE FOLKLORE (LIMA, PERÚ)
2005
SE EDITA CULTURA POPULAR Y TRADICIONAL DE LA REP ARGENTINA
ESCRIBIÓ ADEMÁS NUMEROSAS COLABORACIONES PARA DIVERSOS PERIÓDICOS Y REVISTAS LATINOAMERICANOS.
FALLECIÓ EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES EL 4 DE AGOSTO DE 2005: TENÍA 93 AÑOS

A juzgar por la energía que despliega, se diría que el bastón en que se apoya es una coquetería de este señor amable de recientes 90 años. Félix Coluccio es uno de los folklorólogos más reconocidos en nuestro país, América y el mundo. Dedicó sus días a la pasión de hallar, clasificar, recopilar, describir, difundir costumbres de los pueblos, hechos tan profundamente arraigados que ya no son de nadie y son de todos. Aún hoy escribe y publica, con ánimo y método que muchos jóvenes envidiarían. Sus libros ya son más de 50, y siguen los títulos. 
Desde su recordado Diccionario folklórico argentino –dos volúmenes de 1948 que constantemente revisa y aumenta–, una interminable lista de tradiciones, fiestas, juegos, mitos y devociones populares desbordan de sus textos. Ha documentado unas 850 leyendas. Sus definiciones les dieron forma a diccionarios tan apreciados por académicos de letras como por curiosos aficionados: Voces y expresiones argentinas, Creencias y supersticiones argentinas y americanas, Juegos infantiles latinoamericanos, entre otros. Tamaña riqueza de material no pudo menos que recrearse, luego, en libros de cuentos para chicos y grandes. Movidos por idéntico afán de investigación, sus hijos –Marta, Susana, Amalia y Jorge– lo acompañan en la tarea. Con Devociones populares argentinas y americanas aún tibio de la imprenta –después de El diablo en la tradición oral de Iberoamérica–, Coluccio prepara un trabajo sobre la muerte, sus ritos y significados.
“Hace poco se equivocaron y le pusieron mi nombre a una escuela de folklore”, dice con humildad Félix Coluccio, director en dos oportunidades del Fondo Nacional de las Artes. Se mueve en medio de un pintoresco caos de papeles y libros, un desorden con ley propia al que llama “la cueva”, donde resguarda anécdotas y datos. Lleva su eterna boina en la cabeza. Es sencillo, al modo de los caminos de polvo recorridos para escuchar el pulso de las comunidades perdidas en sierras o campos. Hospitalario como las gentes que le han regalado historias de antepasados remotos en toda América latina.
Además del investigador a quien le llueven homenajes y premios, es un abuelo encantador –tiene once nietos–, de los que sugieren “¿no te llevás un saquito?”, pero saben dejar hacer. No cuesta imaginarlo hace más de medio siglo, junto a sus hijos pequeños, cuando les contaba cuentos aprendidos de su madre, una calabresa casi analfabeta, plena de historias sobre campos de lino, vides y olivares mediterráneos. 
Maestro, profesor de geografía y de educación física, subsecretario de Cultura de la Nación en 1975 (“anduve ambulando por todo el país, visitando centros culturales y artísticos, aborígenes, llevando exposiciones, libros”), Coluccio impresiona como una enciclopedia viva, un compendio de datos de la cultura popular. Se le escapa un relato tras otro: desde la procesión jujeña de la Virgen de Punta Corral en Semana Santa hasta la devoción a la sanjuanina Difunta Correa o la reciente mitificación de los bailanteros Gilda y Rodrigo, pasando por la leyenda europea de la flor de Ilolay.
–¿Aún siguen descubriéndose fenómenos folklóricos? ¿Cómo y dónde se encuentran?
–Siguen surgiendo, en todo el mundo, y todavía no están estudiados exhaustivamente. En algún momento, a raíz de estudios, afloran: son fenómenos anónimos que tienen desde cien (se ha acordado que es el mínimo de vigencia para ser considerados folklóricos) hasta miles de años; en Europa hay leyendas que nacieron en la Edad Media. La ciencia de la investigación folklórica estudia los hechos culturales que se dan en comunidades lo menos contaminadas posible con la cultura contemporánea, con el progreso, tal como ocurre en las ciudades. Hay que meterse por caminos laterales, llegar a pueblos, patear horas y horas. Son lugares donde apenas hay escuelas primarias, o ni siquiera eso, donde se guarda un hondo sentido tradicional con los ancestros. Las danzas mapuches, por ejemplo, son rogativas a los dioses, costumbres que vienen de los antepasados, relacionadas con la explicación de fenómenos. Cada paso de la danza representa algo de su mundo interior y exterior. El folklore es filosofía, es tomar una actitud seria frente a diferentes hechos de la vida. 
–¿Qué lo impulsó a trabajar en esta materia?
–Empecé a dar Geografía humana, lo que implicaba viajar a las comunidades. Y después tuve la amistad del más grande estudioso del folklore en la Argentina, Augusto Raúl Cortazar. El me fue envenenando, me decía “yo te voy a pasar el veneno del folklore”. Hasta que me contagié y ya no paré, me dediqué más al folklore que a la geografía. 
–¿Una anécdota de Cortazar? 
–Para la segunda edición del diccionario de folklore le pedí que me hiciera el prólogo. Me dijo “sí, te lo hago, pero primero te ordeno la bibliografía, porque la forma en que la presentás vos (alfabéticamente) es un mamarracho”. Un domingo a la mañana apareció en mi casa con una valijita (tuve que empezar a buscar entre mis papeles), y se llevó el diccionario. ¡Eran 1500 fichas! A la semana tocó el timbre y me lo entregó, presentada al modo científico: de eso dejo constancia en el libro. Resultó un trabajo fundamental, que luego fue considerado no sólo una bibliografía del libro, sino de todo el folklore. 
–¿Cómo surge una devoción, un mito?
–Por instinto popular. A la gente no muy ilustrada le despiertan mucha piedad las tragedias en las cuales hay muertos, especialmente jóvenes, como los casos de Gilda o Rodrigo. En Salta hay una devoción a Juana Figueroa, una mujer muerta por su marido celoso. Aunque estos cultos son paganos, en el fondo tienen un hondo sentido religioso: les ponen crucifijos, estampas de la Virgen, la foto de un boxeador, no se hace una selección. También a las cosas que no pueden explicarse racionalmente se les atribuye un origen sobrenatural. 
–¿Las devociones son diferentes según el estrato social?
–La devoción popular es propia, en general, de las clases medias bajas o medias. Pero, por ejemplo, en San Juan, a la Difunta Correa la veneran también las clases altas. Gente de todo tipo la recuerda, con un sentimiento de piedad muy grande hacia esa mujer que murió de sed en el desierto mientras escapaba de sus perseguidores y aún después de morir siguió amamantando a su chiquito hasta que los encontraron unos arrieros. ¡Y eso no es cuento! Cuando yo estuve allí, becado para hacer un estudio, el gobernador mismo me dijo: “No va a encontrar sanjuanino que no le rinda culto”. Era cierto.
–¿Qué hace que una leyenda se mantenga viva? 
–El interés que despierta. Perduran las más arquetípicas; algunas son eternas.
–¿La globalización y el turismo atentan contra el folklore o ayudan a difundirlo?
–Y..., a nosotros, los que estudiamos seriamente el folklore, no nos gusta la globalización, porque uniformiza... No me opongo ni abro juicio, ni sé bien qué es. Una vez, en un congreso de folklore un periodista me preguntó sobre eso y al día siguiente apareció como título en el diario: “Coluccio dice que globalización es mala palabra”. En cuanto al turismo, bien orientado debería ir del brazo del folklore, pero lamentablemente no se entiende así... 
–¿En qué situaciones tuvo que “creer o reventar”?
–No, yo estudio y aíslo mi personalidad respecto de eso. Reflejo los fenómenos, no los juzgo. 
–¿Adoptó alguna superstición?
–No, ... 
–¿Pero no cree en las brujas?
–Que las hay, las hay... Fueron famosas en toda la historia de la humanidad... ¿Usted cree en el diablo? Existe, ¿no? Cuando escribí sobre él, todos los que consulté, quien más, quien menos, creía. Yo sí creo, no en el tipo de los cuernos, sino en el mal, que desemboca en tragedias humanas...
–Habrá conocido a muchos que dijeran haber participado en una Salamanca. 
–Síííí... 
–¿Usted fue de la partida?
–No, nunca, no por temor, sólo que no tuve oportunidad. Un amigo catamarqueño me decía “venite, venite con nosotros”. ¡Lo doy por cierto! No es que suceda todo el aquelarre que se cuenta, pero... ¿Usted cree en el daño? Yo creo que existen los que hacen daños, y fuertes. Yo tendría trece o catorce años, un día fui a ver a unos compañeros a una casa de conventillos. De pronto una mujer hace pasar a otra, la bruja, para que le dijera con quién la engañaba su esposo. La bruja puso una palangana con agua en la mesa, los vecinos se reunieron alrededor, la bruja hizo su brujería y la mujer vio la figura de la mujer que le robaba a su marido, salió corriendo con un cuchillo gritando que la iba a matar. Finalmente a la otra la mataron. Pueden hacerse algunas cosas increíbles por superstición.
–¿Cómo es su trabajo sobre la muerte? 
–La muerte tiene cientos de ritos diferentes en los pueblos del mundo. Para unos es trascender, la recubren de toda grandeza y espiritualidad; para otros es una fatalidad. En algunos lugares se forman coros de rezadoras, de mujeres que lloran, de niños. Se toma caña para paliar el frío de la noche, se dicen chistes y adivinanzas, se festeja. Cuando muere un niño, amado e inocente, se hace en algunos lugares “el velorio del angelito”. Se bajan nudos del ataúd, y por cada nudo se dice una oración con el mensaje que el niño debe transmitir cuando llegue al cielo... 
A Félix Coluccio las anécdotas lo persiguen. Cada uno de los recuerdos de tantos viajes –imágenes de ídolos o santos populares, duendes, máscaras, esculturas– que guarda en su casa, tiene su historia. Finalmente, se detiene en una foto en sepia, de sus padres: “¡De chico yo era un atorrante! Agarraba la calle, me iba con mis amigos y no volvía hasta tarde... Cambié totalmente cuando cayó en mis manos El hombre ilustrado, de José Ingenieros: me hizo ver que había que ser alguien en la vida...” A la vista, una meta más que superada.

Un día como hoy....................

ANTOLOGÍA

JOSÉ S. ÁLVAREZ (FRAY MOCHO)

  Por Marcelo Leites

José Seferino Álvarez nació en Gualeguaychú, Entre Ríos, en 1858. Más conocido como Fray Mocho  (por su carácter frontal y bondadoso y porque tenía un hombro más alto que el otro, lo que lo hacía caminar medio ladeado),  es el primer escritor profesional de la Argentina.  Llegó a ser contemporáneo de Mitre y Sarmiento y escribió ensayos sobre los escritores más representativos de la época, como Quiroga  e Ingenieros. Gaucho entrerriano,  aprendiz en “Los campos floridos”  -una estancia de Gualeguaychú- hasta los doce años, Álvarez representa al narrador oral por antonomasia.  De hecho, sus cuentos se destacan por el vívido cuadro de costumbres del 900’ y por la reproducción del habla popular a través de diálogos, que leídos hoy todavía suenan naturales y espontáneos.  Fue  expulsado del histórico Colegio Nacional de Concepción del Uruguay donde sus padres lo habían enviado para finalizar sus estudios secundarios (que no concluyó),  por una revuelta contra el Director. A los 21 años se instala en la Capital Federal y se transforma en periodista,  al principio  reportero y luego  cronista policial, germinales de “Memorias de un vigilante”, uno de sus primeros libros importantes. Su obra puede situarse dentro del realismo criollo junto a la de Roberto Payró (sobre quien también escribió ensayos),  derivada del naturalismo francés.  Hay una influencia innegable del registro periodístico en sus narraciones, al menos en cuanto a la simplicidad del lenguaje y al hecho de  ajustarse estrictamente a la historia.  Viaje al país de los Matreros es una de sus obras más trascendentes.  Verdadera colección de viñetas populares, describe con precisión diversas zonas de nuestra región y hay retratos admirables, realizados por ño Ciriaco y el Aguará,  dos personajes que a la manera de Virgilio con el Dante,  conducen al narrador  -observador testigo-, por cada una de las historias o leyendas de fogón que el lector va descubriendo simultáneamente. Este procedimiento sumado a la “visualidad” propia del estilo de Fray Mocho nos retrotrae a esa época del culto al coraje (tan propio del criollo), a esas vidas, a esas historias y nos parece estar entre los pajonales, las flores de ceibo o los bañados,  en compañía de los diversos animales del campo o del monte,  que el texto va nombrando,   presenciando una carneada,  escuchando relatos de fugitivos perseguidos, constatando ya entonces la pobreza del interior  enfrentada a la riqueza y oportunidades de la Capital.  Fray Mocho nunca perdió el sentido del humor y ese tono aparece frecuentemente en las viñetas,  muchas veces bajo la forma de dichos o refranes, como por ejemplo: “tiene más grasa que chaquetón de gallego”, “Dios lo guarde del agua mansa”; “aquí soy el aguará solitario, allá soy el loro barranquero”. Para este rescate, también seleccionamos textos de su primer libro, escrito en 1885, “Esmeraldas”, llamado así por el color erótico de sus narraciones; aunque leídas hoy resulten naif,  no dejan de cuestionar, a través de un erotismo desprejuiciado ciertos valores e hipocresías que en algunos casos siguen vigentes. Además están muy bien escritas, son verdaderamente “picantes”, aún dentro de su inocencia, o, justamente, por su candor. Fue el creador de la célebre revista “Caras y Caretas”, donde aparecieron por primera vez célebres caricaturas de políticos y personajes de la “farándula” y todavía hoy se la sigue editando con ese mismo nombre.  No he ofendido a nadie ni a nada, porque no quise dañar y porque tengo un corazón puro (testamentó Fray Mocho en la primera edición de En El Mar Austral (Crónica del sur sin haber viajado nunca al sur, a partir de relatos de marineros, contiene algunas de las descripciones más valoradas por la crítica, publicada fragmentariamente en  http://www.tierradelfuego.org.ar/museo/mar-austral.htm).  Y poco antes de su muerte le expresó a su mujer: Yo soy duro como el ñandubay de nuestra tierra.  No me entra el hacha así nomás….Muero peleando…Mirá, m'hija, hay que jugarle risa a la vida.  Le faltaban tres días para cumplir los cuarenta y cinco años, cuando  falleció en Buenos Aires, el 23 de agosto de 1903. 
OBRAS

22 agosto 2012

22 de agosto día Mundial del FOLKLORE y día del FOLKLORE ARGENTINO

ORIGEN
La palabra "folklor" fue creada por el arqueólogo inglés William John Thoms el 22 de Agosto de 1846. Etimológicamente deriva de "folk" (pueblo, gente, raza) y de "lore" (saber, ciencia) y se designa con ella el "saber popular". La fecha coincide, en Argentina, con el nacimiento de Juan Bautista Ambrosetti (1865-1917), reconocido como el "padre de la ciencia folklórica".

El romanticismo del siglo XIX reaccionaba contra el intelectualismo de épocas anteriores y permitía así surgir el estudio sistemático y metódico de las manifestaciones culturales del pueblo, es decir, del folklore. Así William John Thoms crea el vocablo folklore, que vio la luz el 22 de agosto de 1846. La primera revista de corte científico dedicada al folklore, fue Folklore Record, publicada entre 1878 y 1882 por la Folklore Society de Londres, institución surgida hacia fines de ese siglo. El Primer Congreso Internacional de Folklore se realizó en la ciudad de Buenos Aires en 1960. A dicho evento, presidido por el argentino Augusto Raúl Cortazar, asistieron representantes de 30 países que instauraron el 22 de agosto como Día del Folklore. El emblema que representa a los folkloristas argentinos - elegido por el Primer Congreso Nacional del Folklore en 1948 - es el árbol, porque el folklore también hunde sus raíces en la tradición, sus ramas representan el pensamiento, el sentido y la imaginación por un lado y la obra de las manos, es decir la creatividad artesanal por el otro. Las escasas hojas representan la juventud primaveral de la ciencia. Las palomas, la unión de lo material con lo espiritual en la amplitud del folklore. El tronco y ramas están envueltas con una banda que dice: Qué y cómo el pueblo piensa, siente, imagina y obra. Este emblema fue ideado por Rafael Jijena Sánchez.
(Fuente: El Folclore en la Educación, de Rosita Barrera. Edic. Colihue, 366 pág. Bs. As., 1988)


"Padre de la Ciencia Folklórica".


Paleontólogo, arqueólogo e historiador. Nació en Gualeguay, provincia de Entre Ríos, el 22 de agosto de 1865. Fue el iniciador en el país de la exploración arqueológica con criterio estrictamente científico y el primero en realizar estudios sistemáticos del folklore nacional por lo que fue llamado el "Padre de la Ciencia Folklórica". Fue profesor de arqueología americana y director del Museo Etnográfico de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, que hoy lleva su  nombre y discípulo del gran naturalista Eduardo Holmberg, quien lo impulsó al estudio de las ciencias naturales; bajo la dirección del Profesor Pedro Scalabrini, también se transformó en un destacado zoólogo y paleontólogo, lo que le permitió colaborar con el Museo de Paraná (Entre Ríos) organizando la sección de Paleontología, y en Buenos Aires, donde Ameghino lo designó al frente de la sección Arqueología del Museo de Historia Natural.
En 1906, cuando se desempeñaba como profesor de Arqueología Americana en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, fundó y organizó integralmente el Museo Etnográfico, aportando su colección personal de más de 20 mil piezas arqueológicas. El Museo Etnográfico fue la primera institución dedicada a esa disciplina en el país. En el marco de las ideas positivistas imperantes, Ambrosetti orientó al Museo en dos direcciones: por un lado, a la investigación y a la formación universitaria superior y, por el otro, a la educación del público en general. La primera causa estuvo corporizada en los trabajos en el noroeste argentino. Para la segunda, constituyó colecciones que debían presentar un panorama universal de las sociedades primitivas. Para esto, Ambrosetti financió viajes e investigaciones, estimuló donaciones y adquirió piezas arqueológicas.
Estudió costumbres y creencias de las culturas precolombinas y halló ciudades prehistóricas como La Paya, en Salta. En 1908 dieron fruto las vastas investigaciones arqueológicas que venía realizando desde tiempo atrás en el noroeste argentino: En Tilcara pudo identificar una antigua población indígena. Desde entonces, en aquel lugar de la Quebrada de Humahuaca, se realizaron excavaciones en forma prolongada y sistemática que aportaron un rico material arqueológico y antropológico, revelador de toda una antigua cultura. Este hecho significó una piedra fundamental para la naciente arqueología nacional.
Es uno de los sabios precursores del estudio del "folklore" argentino. Su libro "Supersticiones y leyendas" constituye un valioso aporte para el conocimiento de la cultura calchaquí. Salvador de Benedetti, ha escrito: "Ambrosetti, en la historia del pensamiento argentino, tendría que aparecer como creador de tendencias de orientaciones nuevas, y como padre de un obra que no ha de perecer, aun cuando le haya tocado actuar en una época, que casi podríamos llamar precursora de la Arqueología Argentina". Siempre sintió atracción por el noroeste argentino, tal Samuel Lafone Quevedo. En su viaje a Tucumán descubrió los famosos "menhires" de Tafí, que describe en uno de sus libros.
En la multifacética obra de Ambrosetti -que comprendió una enorme gama de estudios históricos, etnográficos, lingüísticos, arqueológicos y antropológicos- se incluyen trabajos sobre supersticiones y leyendas, sobre historia, lenguajes indígenas o utilización de metales en la zona de los valles calchaquíes. Fue, como se dijo anteriormente, pionero en el estudio del folklore nacional y en utilizar el término en sentido estricto, es decir, definido como "el conjunto de tradiciones, leyendas, creencias y costumbres de carácter popular, que definen la cultura de una determinada región".

Siendo ya una figura destacada de la ciencia nacional, Ambrosetti fue designado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Buenos Aires, en 1910. En aquel momento, ya era reconocido en los ámbitos científicos de América y Europa y había representado al país en numerosos congresos científicos internacionales.
La labor iniciada por Ambrosetti en el Museo y en Tilcara fue asumida, luego de su fallecimiento, por su discípulo Salvador Debenedetti. Ambos son considerados los iniciadores en el país de la ciencia arqueológica (la extensa obra de Ambrosetti quedó documentada en más de setenta publicaciones que constituyen el primer testimonio argentino de esa disciplina).
Entre sus obras se pueden citar: "Los monumentos megalíticos de Tafí del Valle (1896)", "La civilización calchaquí", "Los cementerios prehistóricos del Alto Paraná", etc. Murió en Buenos Aires el 28 de mayo de 1917.

Fenómenos folklóricos


La palabra Folklore (voz inglesa , compuesta, creada por William J. Thoms: folk, significa popular; lore significa - referido al pueblo - ciencia o saber ) se refiere al conjunto de las tradiciones, creencias y costumbres de las clases populares.
El folklore no deriva de la naturaleza intrínseca de los bienes o fenómenos. Nada es folklore por fatalidad de su esencia, sino que se convierte en folklore debido a una peculiar asimilación cultural, a una típica actitud colectiva frente a ellos.
En consecuencia el folklore debe ser concebido como un proceso, no como un hecho estático e inmutable. Nada es folklórico por el sólo hecho de existir, sino que llega a serlo si se cumplen las etapas y condiciones de la trayectoria.
El criterio que no debe faltar para apreciar lo folklórico es el de relatividad y especialmente: a) espacial o geográfica (cambios por localización en regiones distintas; b) temporal (cambios a traves de épocas y períodos históricos: de ahí la distinción de folklore en estado naciente, folklore vigente, folklore histórico); c) cultural (traspasos de un estrato social a otro, cambios de función, etc; por ejemplo, fenómeno folklórico que se transforma en proyección, "proyecciones" que dan origen a nuevos fenómenos folklóricos, tras culturaciones procedentes de niveles superiores e inferiores, etc.).
Lo fundamental y característico de la cultura "folk" es que gran parte de los elementos que la constituyen proceden de civilizaciones y culturas pretéritas, asentadas en centro urbanos y radiantes, por lo común alejados.
El término "folklore" tiene diversas acepciones, comúnmente no diferenciadas en el uso corriente:
1. Como "complejo", "conglomerado" o "contextura" integral de fenómenos folklóricos funcionalmente trabados en un ámbito determinado (lo que suele llamarse el folklore de tal lugar, región, provincia o ámbitos folklóricos).
2. Como fenómeno particular que integra ese "complejo" y que puede ser identificado y aislado mediante el análisis (las danzas, las supersticiones, las fiestas, etc.)
3. Como proyección.
4. Como "trasplante", término elegido para denominar a la expresión que, habiendo sido originariamente fenómeno folklórico, es trasladada de su ámbito geográfico y cultural por quienes fueron sus propios portadores y protagonistas, a otros ambientes, por lo general urbanos, donde es cultivada en forma personal o en el seno de círculos familiares, de amigos, de compatriotas o paisanos, perdiendo en consecuencia, alguno de sus rasgos originarios.
5. Como elemento trasculturado, proveniente de un "complejo" que pasa a integrar el patrimonio cultural colectivo propio de otra cultura, habitualmente urbano, con lo que dicho elemento modifica lo que su función y matiz regional sin llegar a imprimir carácter y fisonomía distintos a la cultura que lo absorbe. (supersticiones, amuletos, refranes, etc).
6. Como ciencia: el estudio sociológico e histórico - filosófico del alma popular, cuya expresión es el, precisamente el Folklore.


La ciencia del folklóre en Argentina
La voz Folk-Lore aparece por primera vez en Argentina, hacia 1886, cuando la emplea Samuel A Lafone y Quevedo a principios de 1887 en la introducción a su libro Londres y Catamarca, cartas a La Nación, 1883-84 y 85 (Bs. As, 1888), que no es una obra de carácter folklórico, en general. El libro es anterior a un concepto cabal del autor sobre la ciencia.
No extrañe la confusión del Folklore con la Etnografía o con la Arqueología.
En 1893 se publica el primer trabajo folklórico propiamente dicho: Materiales para el Estudio del Folk-lore misionero de Juan Bautista Ambrosetti, en la Revista del Jardín Zoológico de Buenos Aires (1893).
Meses después, en el mismo año, Ambrosetti publica Apuntes para un folk-lore argentino (Gaucho) en la misma revista. En 1895 publica su conferenciaLa región vinícola de la provincia de Salta, en el Boletín del Instituto Geográfico Argentino. Continuó con Costumbres y supersticiones en los Valles Calchaquíes (Prov de Salta) y Contribución al estudio del Folk-lore Calchaquí, que aparece en los Anales de la Sociedad Científica Argentina(1896).
En 1896 escribe La leyenda del Yaguareté-Abá (El indio tigre).
Luego se atribuyó al rótulo Folklore, significados que no tiene: el teatro, por gauchesco que sea, no es una rama del Folklore.
Más tarde Joaquín V González, quien habló tantas veces de la tradición oral, comentó leyendas, describió costumbres, música y vivir rural, descubre que ésta era materia de una ciencia que él nunca había nombrado. Lo hace en la introducción al libro de Martiniano Leguizamón Recuerdos de la tierra (Bs. As, 1896), donde habla con cierta extensión del Folk-lore "ciencia y arte fecundísima", al decir de él.
Alberto Williams utiliza fugazmente el término en su Estética Musical y Conciertos Sinfónicos (1896). Se difundía más la palabra que la propia ciencia.
Luego se incorpora un nuevo estudioso al movimiento: Adán Quiroga, autor deCalchaquí (Tucumán, 1897) quien se inicia en la nueva disciplina con su conferencia Folklore Calchaquí, en el Instituto Geográfico Argentino, el 12 de julio de 1897. la parte principal de sus estudios folklóricos se publicó enFolklore Calchaquí, en 1929, a instancias de Ricardo Rojas.
El iniciador de la ciencia del Folklore en Argentina, fue entonces, Juan Bautista Ambrosetti.
Carlos Vega: La Ciencia del Folklore (Edit Nova, Bs. As, 1960)


Folklore Gauchesco
La existencia propia de los gauchos llegó a adquirir en ambas bandas del Río de la Plata, hacia el s XVIII, una tipicidad suficientemente reconocida como para que fuera posible distinguir, en el panorama social de entonces, el género de vida peculiar de ese tipo humano, consustanciado con el ambiente de las pampas. Los múltiples aspectos de ese mundo agreste, ya se refieran a la indumentaria o la comida, a la equitación o las faenas, al habla o las supersticiones, a la poesía o las costumbres, configuran una cultura tradicional, popular (o de tipo folk, como dicen los técnicos) y funcionalmente regionalizada en las llanuras rioplatenses.
Tales manifestaciones, cumplido el proceso de diferenciación típica en el medio social, a lo largo de etapas que acaso se inicien en el s XVII para culminar en el XIX, constituyeron lo que con riguroso sentido actual llamaríamos folklore gauchesco.
En él se advierten, según el análisis que podemos hacer sobre la base del amplísimo material disponible, los rasgos caracterizadores que, en todas las épocas, regiones y circunstanicas, configuran la fisonomía de lo folklórico. Vale decir, que el patrimonio cultural del gaucho auténtico, estuvo integrado por fenómenos populares (propios de la cultura tradicional del folk), colectivizados (socialmente vigentes en la comunidad), empíricos (captados por la experiencia y no por aprendizaje teórico), funcionales (aptos para satisfacer necesidades colectivas), regionales, transmitidos por medios no escritos ni institucionalizados (por la palabra y el ejemplo y no por el libro ni la escuela), tradicionales y anónimos.
Cuando, dentro del complejo conjunto de estas expresiones de vida gauchesca (en el orden material, social, espiritual, etc) es menester aludir a un sector determinado, debemos precisarlo con el adjetivo que corresponda: folklore musical, coreográfico, religioso, paremiológico, etc. el folklore así diferenciado, será el que agrupe las manifestaciones de esa índole que hayan cumplido todas las etapas del proceso cultural aludido y resulten populares, tradicionales, anónimas, etc.
Lo que interesa destacar es que se trata en primer término, sustantivamente, de folklore; luego, en segundo lugar, determinadas con el adjetivo, las especies a las cuales nos estamos refiriendo entre las múltiples que aquel sustantivo comprende.
Frente a este caso tan peculiar y determinado, traigamos a cuento las obras, de los más diversos géneros, cuyos personajes, temas, ambientes, etc, han sido tomados del tesoro tradicional y de la vida consuetudinaria del pueblo, es decir, del folklore. Éste proyecta sus reflejos, en todas las épocas de la historia de la civilización, a las más variadas manifestaciones de la cultura, ya sea poesía o música, teatro o cinematógrafo, industria artesanal, artes plásticas o televisión y, en general, alcanza hasta los planos de la política y las concepciones estéticas y filosóficas.
Estos elementos populares y tradicionales en la obra creadora individual, deben ser distinguidos del fenómeno folklórico originario, auténtico, que sirve de germen inspirador. Es cierto que su influjo puede trasuntarse en los ambientes, tipos, formas, estilo y espíritu de las obras que reconocemos como creaciones propias, determinadas e instranferibles de creadores individuales, pero no podemos decir que sea folklore un lied de Schubert o las expresiones refranescas de Sancho o las escenas de un drama rural, o los tejidos industriales que estilizan motivos de la decoración tradicional.
Para facilitar estos deslindes, se habla de fenómenos folklóricos por una parte y, por otra, de proyecciones de folklóre. Éstas son la expresión de aquél, pero reflejadas fuera de su ámbito cultural, por la acción de personas determinadas o determinables que se inspiran en la realidad folklórica, cuyo estilo, formas, ambientes, etc, trasuntan, reelaboran o estilizan en sus obras, destinadas al público en general, preferentemente urbano (cuando no a refinadas élites), al cual se transmiten por los medios institucionalizados que la técnica pone en cada caso y en cada época, a su servicio.
Augusto R Cortazar

¿QUE ES EL FOLKLORE?
Desde hace tiempo, largo ya, que se habla de: el folklore se tiene que actualizarno salen nuevas piezas folklóricas, etc. Estos comentarios, avalados por muchísimos comunicadores sociales y especialistas (sic), ya se han vuelto como una especie de sabiduría popular, llevando a muchos - por no decir casi todos- de los argentinos, a la creencia de que el folklore es algo que debe ser renovado, o que exige una renovación. Se pretende que, por ser jóvenes los que hoy mayormente manifiestan públicamente la pretensión de hacer folklore, el mismo tiene obligatoriamente que ser actualizado (sic).
Es frecuente escuchar a periodistas -o comunicadores sociales dedicados a ello - hablar de que el folklore no se renueva ó debe renovarse, expresiones que son comunes, incluso hasta en esos festivalesfolklóricos, que miden su éxito o fracaso en función de cuán moderno y actualizado es el folklore. Hasta se ha escuchado decir cosas comofolklore antiguo, como si el folklore pudiera ser moderno. ¡Esto es una antinomia!
Planteado en términos científicos es, sencillamente, un absurdo.
Cuando se ha entrado en una exaltación de la moda del folklore (?) nacional; cuando se habla constantemente por los medios de comunicación, de una resurrección del folklore, no queda otra que efectuar algunas reflexiones sobre el particular, realizando un enfoque científico del folklore en beneficio de la cultura.
La palabra folklore deriva de una conjunción de palabras anglo-sajonas, que significan: folk: gente, raza, pueblo, tribu, nación; y lore: erudición, saber, enseñar, lo que el pueblo sabe. Fue utilizada por primera vez por Williams John Thoms el 22 de Agosto de 1846, en una publicación de la revista Athenacum, resumiendo una definición de todo aquello que involucre la cultura de los pueblos y su indiosincrasia, a través de los tiempos. Dentro de las definiciones, la más aceptada es: ciencia que estudia la tradición en los pueblos (Saintyves) . Cabe aclarar que, tanto por una cuestión de aceptación universal, más que nacional, se acepta que se escriba con k, pero es aceptado el escribirlo con c.
Folklore, con mayúscula, es la referencia a la ciencia, y con minúscula cuando
se emplea al material folklórico. En nuestro país los estudios folklóricos se iniciaron a fines de 1800, cuando se transforma como ciencia necesaria para una mejor comprensión del pueblo sobre sus tradiciones e historia.
"Generalmente se la conceptúa como la ciencia que trata de las manifestaciones o bienes culturales (costumbres, vestidos, danzas, etc.) del pueblo, que en él han arraigado y que han sobrevivido por varias generaciones a la época cultural a que pertenecieron". (Manual de Danzas Nativas, de P. Berruti)
Para que algo sea considerado folklórico, según la ciencia y los científicos estudiosos del tema, debe considerarse como tal tomando en cuenta tres aspectos esenciales :
a) ser anónimo,
b) popular (nacido de gesta acontecimiento popular); y posteriormente,
c) ser tradicional, o sea, haber cumplido todo un ciclo de adaptación y aceptación en la conciencia cultural de ese pueblo.
Es así entonces que, al ser muy difícil establecer como anónimo algo compuesto más acá en los tiempos, por más antiguo que sea, pasa a ser considerado no como folklore sino como valor tradicionalista; del saber popular, costumbrista, que sólo el paso del tiempo, (y dentro de un futuro muy lejano) y sólo eso, sin deformaciones de ninguna clase, lo podría transformar en folklore.
Pero tal motivo, no lo habilita con rigor científico para ser Folklore, sino en saber popular, que no es exactamente lo mismo.
Lo ignoto, lo que surge de leyendas o que tienen autores pero que se perdieron en los tiempos, de tradición oral, sin más pruebas que el saber que existe, que se recopiló de muchísimas costumbres ancestrales de las cuales no se tiene las referencias de quiénes fueron sus autores, es lo que DEBE considerarse Folklore.
Tomemos por caso, toda la obra prolífica de Don Andrés Chazarreta: la recopilación, pero no su autoría, de muchas danzas folklóricas, las que aún hoy son, y serán, anónimas y populares. Tenemos así, danzas como el El Triunfo, el Pala-Pala, el Sombrerito, los mismos orígenes de laChacarera y de la Zamba, etc. que surgieron netamente por espontaneidad del pueblo, y no porque a alguien se le ocurrió y la inventó, y si así fuera se desconoce.
Como ejemplo, citamos la Zamba de Vargas (música solamente), máximo exponente de lo que la ciencia cataloga como (música) folklórica, porque reúne las condiciones que se citaran, a saber: es anónima (surge repentinamente - a la orden - de los músicos en la batalla del Pozo de Vargas); es popular (surge de una gesta histórica, dentro del marco de las luchas fratricidas argentinas); y es tradicional, porque quedó incorporada al pensamiento popular y se mantuvo a través del tiempo.
El mismo caso se da con las coreografías de las danzas folklóricas, que por lo general reflejaban, y reflejan, un sentir de gentes para manifestar inquietudes, necesidades, aspectos costumbristas o de querer transmitir leyendas.

En concreto, en la mayoría de los casos, nacieron como necesidad de expresión, que se hizo tradicional y que por transmisión, como la oral, se muestra de otra forma: bailando, utilizando el movimiento corporal como manifestación del querer decir; como así también, para satisfacer las necesidades de socialización.
De aquí surge el baile expresivo, que tiene indudablemente una formación del lugar y tiempo en que se supone nació (esto es lo telúrico), y no unaggiornamento insólito de coreografías hechas por coreógrafos (sic), que más hacen parecer a nuestras danzas como si fueran españolas, húngaras o de cualquier otro país, que de las distintas zonas de nuestro país y zona de influencia.
El tiempo, y por acción de los hombres en particular los que comercian a costa de la tradición, algunos comunicadores (ignorantes o no), los profesionales formados con esta idea, no sólo han desvirtuado estas premisas, sino que han incentivado una expresión generalizada de que el folklore se debe actualizar, ¡Como si se pudiera actualizar! No es así: el folklore no se puede actualizar, porque deja de ser folklore.
Así de simple. Que se la llame música popular, de raíces folklóricas(.?), tradicionales, etc., es válido, pero jamás: folklore.
Se ha llegado al extremo de denominar a esas modernizaciones (sic), como proyección folklórica, en el sentido de una actualización (sic) del folklore. Craso error. La proyección folklórica es (según Rodolfo Assunçao, gran estudioso de la ciencia, en una conferencia en la Facultad de Arquitectura, en los 70's), bien entendida, sacar -proyectar- una pieza de su ambiente folk y trasladarla a otro lugar. Ejemplo: una chacarera tradicional de Santiago del Estero, tocada y cantada en San Luis. En la ciencia del Folklore a eso se denomina proyección folklórica.
Pero, bajo ningún punto de vista esto permite, ni habilita a nadie, desvirtuar la pieza en sí misma y se le hagan modificaciones instrumentales, coreográficas, se le agreguen instrumentos no adecuados, etc.
En este último caso, se trata simplemente, de un gusto particular que puede ser muy lindo, pero no es folklore. ¡Llamarlo folklore es una herejía científica! (valga el término). Nadie impide que se diga lo que se quiera, de lo que se hace ahora en nombre del folklore, pero ¡No es folklore!
En el mismo sentido, se encuentran los instrumentos utilizados. Uncarnavalito, una chaya, o cualquier otra pieza folklórica, se formó y musicalizó con instrumentos muy específicos. No se cree, ni se sabe a través de las investigaciones realizadas por muchos estudiosos, que loskollas hayan utilizado toda una serie de instrumentos modernos (sic), los cuales, se vuelve a insistir, pueden sonar muy lindo, pero al desvirtuarse el sentido primigenio, no es folklore. Y, aunque pese a alguien, el sentimiento que despierta una chaya que suena con una simple caja en la puna, no suena igual que la misma tocada con artefactos eléctricos, saxos, clarinetes y batería.
No se puede negar la belleza de una chaya o una copla norteña con sólo una simple caja, o de un cielito surero, con guitarra. Y eso sería folklórico, si reuniera todas las condiciones. Pero: agregarle un saxo a unachaya, no sólo es de mal gusto musical, sino que es un atentado a la ciencia y a la cultura, porque en definitiva es el pueblo el que cree que eso está bien, si no se le enseña previamente, qué es folklore, salvo claro está, que crea que es sólo moda o costumbres de viejos.
Es bello escuchar, todavía ahora, en esos pueblos perdidos de nuestra rica y exquisita geografía argentina, que no están inficionados pormodernismos, a los paisanos cantar y tocar sus canciones con instrumentos nativos.
Unicamente de esta forma, al escuchar un erke, violín de una cuerda, una flauta de hueso, una quena, un siku, un tambor de agua, un bombolegüero, un kultrun, una flauta de pan, una tarka, una anata, un erke, etc., instrumentos que permiten expresarse a sus ejecutantes con sus sonidos particularísimos, se puede entender medianamente, qué quisieron dar a entender por sus autores ignotos. Cuál era el sentir del pueblo. Qué quería decir y qué expresaba ese ignoto hombre (sus alegrías, penas, rigores, sentimientos religiosos, etc.)
Los instrumentos no siempre eran producto de la casualidad; estaban fabricados en función de los medios para resaltar lo que se quería demostrar, decir, manifestar, etc.
Si se dio la incorporación y el uso ya tradicional de guitarras y violines, de pianos y acordeones, simplemente fue porque se aceptaron desde hace muchísimo tiempo como costumbre -desde la colonia - y en algunos casos para reemplazar a otros, como el acordeón, lo cual pasó a ser tradicional, pero aún hoy, no se ponen de acuerdo los estudiosos si se pueden considerar instrumentos folklóricos. O sea: ¡Todavía no se han puesto de acuerdo si a la guitarra de origen árabe-español se la puede considerar instrumento folklórico!.
Sólo basta imaginarse que, si todavía no hay acuerdo científico sobre esto último, qué se puede pensar sobre la batería eléctrica, la guitarra eléctrica, el charango eléctrico japonés (?). ¿Si suena lindo? Puede ser. Es agradable escuchar un ritmo de chacarera bien hecho con una instrumentación de este tipo: pero, es sólo eso: un ritmo (soportable en algunos casos) y no es folklore. Y, sobre gustos no hay nada escrito, pero el mismo está sujeto muy ligado a la educación y a la cultura. Es un rasgo del espíritu que quiere reflejar fielmente y valorar la ciencia y el arte, y no porque me lo dicen los medios de comunicación, salvo que sea un estudioso o experto del tema, cuestión que no se observa mucho últimamente, y si alguno aparece algo pasa, porque no dura mucho o loborran por aburrido (sic).
Ni qué decir, cuando se toma a una pieza (folklórica o tradicional), y se la deforma con arreglos muy particularizados por sobre la verdadera intención del autor (de mucho uso esta costumbre hoy en día). Es muy feo escuchar la Zamba de Vargas con estilo de vals vienés, o como se escucha mucho últimamente, a un ritmo alocado rockero (sic).
¿Si gusta? Sí, hasta puede ser linto. Pero, aunque se insista, no es folklore.
En cuanto a la danza, específicamente, es bastante lo que hay que decir. Pero, bien vale, antes de continuar, hacer una reflexión sobre la palabra y el significado de GAUCHO, porque es importante para tener una mayor comprensión panorámica del tema.
Permanentemente se escucha decir que el gaucho bailaba. Realmente no es bueno que se trate tan livianamente esto, como si el gaucho fuera el sinónimo de folklore, o de quién era la esencia del folklore.
En primer lugar, el gaucho, nunca (o casi nunca) bailó. El que bailó - y baila - es el PAISANO, que es otro personaje, el cual, por costumbrismos, se lo identificó con el gaucho, pudiendo ser aceptado por ciertas estructuras antropológicas y costumbristas; pero cabe destacar que, por principio no es lo correcto, lo que se puede estudiar y profundizar, leyendo a cualquiera de los muchos autores sobre el tema (poco leídos por cierto).
Según estudios realizados por verdaderas autoridades de la ciencia del folklore, estudiosos del fenómeno del gaucho, palabra cuya raíz etimológica puede ser: gauche, palabra de origen galo que significa: paria, y hay otros que dicen que es derivada de guacho, que en quichua quiere decir: paria, huérfano; se define como: dícese de quiénes vivían una vida solitaria, como techo el cielo, y que por lo general no tenía familia. Que vivía como podía, muchas veces matrereando. Otros creen que puede derivar del portugués, cuestión que el autor no adscribe.
"...hoy se les designa, como a todo campero, como a gauchos, cuando en realidad para nuestros antiguos habitantes de la campaña tal término era un agravio, ya que gaucho era el paisano huido o hecho matrero..... ". (Alfredo Vitón 2ª Ed. Fausto Molina Campos)
Pero también, es ese mismo individuo que sirvió tantas veces a su país (a veces compulsivamente, como en las guerras civiles, cuando los ejércitos realizaban levas), y son muchas las gestas que lo vieron entregar su sangre, heroicamente. Pero por lo general, no iba por propio gusto.
Es ese mismo gaucho que al decir de Domingo Faustino Sarmiento, crueles palabras, en carta a Mitre: No trate de economizar sangre de gaucho - le escribió - ; éste es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre es lo único que tienen de humano, porque lo consideraba indigno de ser una persona y menos argentino. Este no es el caso que se trata, pero es bueno tenerlo en cuenta, porque identificaba el aspecto social del gaucho y qué se pensaba de él.

El gaucho, por su propia elección de vida, simplemente no tenía con quién ni en dónde bailar, porque no vivía en un centro urbano, en un medio social, requisitos indispensables, para tener acceso a fiestas, bailes, familia, etc. El genial José Hernández, en su Martín Fierro dice: Nací y me crié en una estancia, lo que lo erige instantáneamente en paisano, porque nació y se crió en un medio social como lo es una estancia, compartido con muchas otras personas. Es por eso que Martín Fierro, si se quiere, cumple tres etapas en su vida: paisano-gaucho-paisano (O sea: cuando nace y vive, cuando se escapa, y vive con los indios y matrereando, y cuando regresa al medio social).
"Generalmente los gauchos eran solteros, acostumbrados a vivir sin casa y sin arraigo, montando veloces caballos, sin carecer de alimento...( )...; vestidos con lo indispensable para no estar desnudos, sin mas ley que su voluntad en medio de las sombras de una pampa infinita,...( ) Iban formando las reservas, los contingentes que más tarde obedecerían la voz del caudillo, sin saber por qué ni para qué luchaban....De repente, respondiendo a su instinto nómada, a su deseo de libertad, ese hombre (el gaucho), típico exponente de las pampas, ya no se "hallaba" en el lugar; ya había permanecido a su entender bastante tiempo en él y entonces se iba,.... (Vida, época y obra de Manuel Belgrano - Ovidio Jiménez )
Así es que, según el rigor que exige la ciencia, no corresponde decir el gaucho que baila, sino el paisano que baila.
"...un outlaw, un squatter, un misántropo.. Es un personaje misterioso; mora en la pampa;
son su albergue los cardales; vive de perdices y mulitas.( ) A veces se presenta en la
puerta de un baile campestre con una muchacha que ha robado; entra en el baila con su
pareja, confúndese con las mudanzas del cielito y desaparece sin que nadie se perciba de
ello"
 (Facundo - Domingo Faustino Sarmiento)

De esta confusión, surge la ligazón entre gaucho y el baile folklórico. Y no es tan así: se reitera, el que bailaba -y baila- es el paisano.
Con un mismo razonamiento, pretender que la vestimenta que se usa actualmente haciendo creer que es de un gaucho, no sólo no lo es, sino que al existir fuentes habilitadas para un exacto estudio histórico, debería resultar necesario por quienes bailan como gauchos (?), conocer y estudiar. El paisano -y el gaucho mucho menos- si bien es cierto usaba sus mejores ropas (que eran bastante pobres por cierto) para bailar con una moza, lejos estaba de ser parecida, tanto en su confección como en los modelos, a las que se usan ahora y que alegremente se dice como tal.
Pero, si alguna vez bailó el gaucho, imaginen ustedes la comparación con las vestiduras
actuales.
Vestían poncho de lana teñida y chiripá, muchas veces sin calzoncillos,
sostenido con una faja raída y flecuda de lana y el facón en la espalda;
calzaban botas de piel de potro, hechos los talones del corbejón, dejando salir los dedos para agarrar el estribo, formado por un nudo de cuero; sombrero panza de burro.
¡No se respeta ni el estilo de las vestimentas regionales! Por caso -se ha visto -, bailar una cueca cuyana con ropa kolla (?), y ¡Encima con boleadoras, y un conjunto musical con bombo! (?). Cada quien puede disfrazarse como
quiera, pero, como ya se dijera, decir que es folklórico, gauchesco, tradicional, no es cierto. Y aquí el problema está, no solo en saber qué es Folklore, sino en que por moda no está bien tergiversar lo folklórico, lo histórico. Olvidarse, alterar o distorsionar la historia, nuestra idiosincrasia, a la larga se paga caro.
¿Y esto está mal? Sí; porque a la gente, al pueblo, hay que enseñarle bien y no hacerle creer que lo que se hace es folklórico.
Es increíble observar el zafarrancho que hacen muchos bailarines folklóricos (sic) hoy en día, que más parecen contorsionistas, cuando basta escuchar las músicas folklóricas o de raíces folklóricas, para darse cuenta de la cadencia de las mismas, que requieren de movimientos pausados y dirigidos con serenidad y galantería hacia la dama.
Asimismo -por caso- el paisano consideraba a las espuelas comoherramientas para su trabajo habitual, y por lo tanto, para él y para el medio social que lo rodeaba, resultaba una falta de respeto entrar a una casa/rancho con ellas puestas; se las quitaba y las colgaba fuera del recinto: en el alero y lo mismo hacía con las boleadoras. Consecuentemente, el paisano consideraba una falta de respeto bailar con espuelas o boleadoras; simplemente porque ya se transformaba en una ofensa hacia la dama y hacia los presentes (solía haber más respeto social que muchas veces ahora). Por eso, bailar con espuelas y boleadoras es incorrecto, si se quiere denominarlo folklórico. Y como correlato, así como un caballero se descubre ante una dama, igualmente nunca el paisano bailaba con sombrero, por iguales razones. El paisano, tenía y tiene aún en especial en pueblos del interior, un gran arraigo por la galantería.
Por supuesto, esto no quiere decir que no hubiese paisanos que tenían un poder adquisitivo (como se dice ahora) superior, o simplemente hombres paisanos que pertenecían a ilustres familias ganaderas de la época o eran paisanos de la ciudad. En ese caso, lógicamente, utilizaban ropas de mejor calidad, pero siempre respetando lo que resultaba conveniente para su uso, y no medido en moda; ergo: la ropa de paisano estaba diseñada para ser de utilidad para su vida cotidiana y no para bailar. En el mismo sentido, y como ya dijimos, jamás se le ocurriría bailar con sombrero puesto. Incluso, hasta el día de hoy, señores de los de antes, se descubren ante la dama (claro; cuando usan sombreros)
Sólo hay que imaginarse tal situación, para darse cuenta que no puede ser; además, hasta el día de hoy, los señores se descubren ante la dama (claro; cuando usan sombreros). Sólo hay que imaginarse tal situación, para darse cuenta que no puede decirse, graciosamente, que esas vestimentas al mejor estilo oriental que usan algunos bailarines folklóricos (sic), son folklóricas o representan algo de lo nuestro.
Obviamente se puede decir que en los grandes salones se utilizaba ropa de gala; así es, en efecto. Pero en esos salones señoriales, se bailaba otro tipo de danzas, más acordes que lo que en la época se denominaba dealta sociedad. Lo hicieron Belgrano y San Martín, entre gavotas, shotis, valses, etc., que surgían de la influencia de los salones europeos.
Pero, volviendo al paisano, muy lejos estaba de usar el tipo de ropa que se usa ahora tratando de decir que son bailes gauchescos (lo cual es doble el error).
Por lo general, el paisano surero, del centro del país y gran parte del norte, usaba la bota 'e potro o la alpargata. ¿Botas lustrosas y encima con taquito alto? Jamás, porque no las conoció. O porque no estaban a su alcance. Además, debemos convenir que ese tipo de calzado para nuestros criollos paisanos hubiera sido de lo más incómodo. (¿Alguien se puede imaginar a un paisano montando un redomón con botas contaquitos altos?).
¿Se puede diferenciar danzas flamencas, húngaras o árabes con pseudos bailes folklóricos (sic) argentinos en la actualidad?
Una chacarera NUNCA fue bailada con esa vestimenta. Si ahora se hace, y gusta, es aceptable, pero NO ES FOLKLORE. (Después de todo, cada quien hace lo que quiere y puede estar bien, pero lo que no se puede hacer es engañar)
En la ciudad de Tucumán, hace ya unos años, se realizó un Festival de Folklore, en el que concursaban delegaciones invitadas de cada provincia argentina (el suscripto formó parte en una de ellas). Estaba organizada y dirigida por un gran estudioso e historiador de nuestro acerbo popular, como lo es Fray Salvador Tomás Santore, op. Los requisitos para participar, eran: 1º) Que las danzas a bailar fuesen folklóricas y de la zona de la provincia que se representaba, permitiendo un 20% de danzas relacionadas con zonas aledañas. 2º) Que la vestimenta, fuera 100% de la usual en la zona y que se relacionara con el baile según a qué sector de la sociedad correspondía. 3º) Que la música fuera interpretada por instrumentos usuales en la zona. O sea que para participar en el festival de folklorehabía que estudiar folklore.
Un jurado de estudiosos de esta ciencia, tuvo a su cargo constatar estos requisitos y dar su veredicto.
Cada delegación tuvo casi ¡Un año! de estudio, búsqueda y confección de todos los elementos necesarios. ¿Puede imaginarse lo que esto significaba? Prácticamente ninguna provincia cumplió con la totalidad de los requisitos; los jurados fallaron por quien estuvo más cerca de lograrlo y que demostraron un mejor espectáculo telúrico. Incluso, no había escenografía y con
luces blancas sobre el escenario de la Caja de Ahorro de la Provincia de Tucumán ¿Es de imaginar esto así ahora, lo aburrido que sería?
¿El Gato de dos giros es cordobés o cuyano? ¿El Sombrerito es cordobés o jujeño? ¿El Pala-Pala es de Santiago del Estero, de Catamarca o tucumano? ¿Cuál era la más usual vestimenta de cada zona? ¿El catamarqueño usaba bota e'potro? ¿Y el santiagueño? ¿Y el paisano del sur de Buenos Aires? ¿Y el tucumano, salteño, etc.? ¿Cómo era el poncho salteño en épocas anteriores a Güemes?.
Realmente da pena escuchar que, alegremente, se diga que algo es una danza folklórica hoy en día, cuando no se sabe, verdaderamente, qué es lo que se pretende hacer con la interpretación. Se ve a pseudos folkloristas que por poco son directamente malabaristas (¡?) ¡Si por lo menos se hiciera algo parecido!
¿Bailar con espuelas, con lanzas (!), con boleadoras (!)?. Si se dice que es una versión libre ocurrida por una idea de alguien en particular, es totalmente aceptable; lo único que queda es que guste o no guste. Pero decir que es folklore, eso no es aceptable bajo ningún punto de vista.
Para obtener una comprobación, basta con asistir a cualquier peña o festival folklórico (.?) en el país, y ver lo que se hace en nombre del folklore. Ni que hablar cuando de turismo se trata (Lo penoso es que esto sale del país, en representación de nuestro folklore).
Volviendo al principio, entonces: decir que lo que se hace - mayormente en público y por los medios de comunicación - es folklore es, cuando menos, un desconocimiento del folklore. Se podría aceptar como música y danza popular argentina, por cierto. Pero no es folklore.
Es inadmisible eso de que el folklore se tiene que modernizar; avanzar con los tiempos. Esto, que es muy escuchado y divulgado por los medios de comunicación en especial, es imposible; así de fácil: IMPOSIBLE. Es lo mismo que decir: la Historia se tiene que actualizar (aunque como con el folklore, se falsea bastante).
Hay que reconocer que se hacen cosas muy bellas y lindas, conreminiscencias folklóricas, que dan mucho gusto para quien las escucha o las observa.
Se conviene en que no aceptarlo simplemente porque no es folklore, sería de necios. No aceptar que grandes de la música popular argentina, comoLos Hermanos Abalos, Los Chalchaleros, La Tropilla de Huachi Pampa, etc, fueron -y son- referentes de la música tradicional y popular argentina, sería ridículo, pero..., si a éllos, con recursos limitados (como los que tenía el paisano), haciendo cosas tradicionales argentinas, los estudiosos no lo consideran bajo ningún punto de vista como folklore simplemente porque no reúnen las condiciones científicas necesarias, decir que lo que se hace ahora, modificar lo modificado es folklore, se trata, cuando menos, de un desconocimiento supino.
Ahora bien; si esto eleva aplausos, exaltaciones populares,está muy bien. Que gustan más las baterías y guitarras eléctricas que los instrumentos originales, es sólo una cuestión de gusto, lo que es totalmente válido.
Igualmente, pretender que se haga folklore puro, también sería algoilógico. Eso está reservado para quienes tienen la pasión del estudio, y a nuestro juicio, sería algo aburrido, por supuesto. Pero, ya que no se puede hacer folklore puro, al menos tratemos de respetar lo máximo posible nuestro acerbo popular. Degenerarlo, y llamarlo folklore, es una aberración.
Bajo ningún punto de vista se pretende anatematizar a la música popular actual; por supuesto que no; sería ridículo, más allá del gusto en particular. Pero, decir que es folklore, eso es engañar a la gente, y mucho menos se contribuye a enseñar.
Muy bueno sería que especialistas en el tema (que no son los que saben de autores, títulos, discos, ventas, festivales), aquellos que efectivamente sepan, enseñen esto en muchos lugares habilitados, como: escuelas, instituciones culturales; a través de programas de folklore en emisoras radiales y de TV.; Hasta ¡En festivales pseudo folklóricos!
Hacer que la gente conozca más de cerca qué es folklore y qué significa. ¡Qué bueno sería para nuestra cultura!.
Desvirtuar al folklore diciendo que lo que se hace actualmente es folklore, está reconociendo la incapacidad del estudio de la historia y de nuestro pasado. Folklore viene del pasado y es del pasado, para comprender el presente y hacer mejor nuestro futuro, por eso, y como ya se dijera,no se puede actualizar el folklore.
Esta reseña, bajo ningún punto de vista trata de ser una lección académica. Simplemente se trata, después del estudio de muchos autores especializados, tanto de esta ciencia como de la Historia Argentina -en general- de que comprendamos que no debiera confundirse -como se dijera anteriormente en reiteradas oportunidades- la música popular de raíces folklóricas (definición que nos gusta) con folklore. Sería muy bueno que los medios de comunicación, cuando tengan la oportunidad de citar aspectos relacionados, lo hagan lo más acertadamente posible, así se cumple una de las premisas básicas que tienen, de informar y formarcorrectamente al pueblo.
Hacer folklore no es volver al pasado sino, por el contrario, traer el pasado histórico, costumbrista, que significa rescatar los valores culturales del pueblo (tan declamado en la actualidad y tan poco respetado culturalmente).
Por eso es que resulta incomprensible, cuando se escucha decir:debemos mantener y rescatar los valores nacionales y, seguidamente, se acepta que el folklore se modernice. Sinceramente, no. Es una contradicción.
Y por último, una breve definición de la palabra criollo, porque también se ve bastante desnaturalizada. Su definición, escueta, pero que implica un sinnúmero de análisis sobre el estudio del folklore, sería: hijos de europeos nacidos en América.
La Historia -la buena y más acertada Historia narrada por buenos historiadores, y no como se da mucho en la actualidad-, es parte indisoluble para comprender nuestro folklore. Es más, el Folklore forma parte de la Historia y degradar o distorsionar cualesquiera de ellas o ambas, es negar y hacer desaparecer de la mente de los pueblos sus verdaderos orígenes, consecuencias, y por ende aceptar formas y costumbres que no sólo son nefastas sino que colaboran para una involución cultural de los pueblos.
Reflexionar y analizar sobre este tema; hacerlo bien, resultaría una excelente forma de aumentar nuestra cultura.